Casa Passivehaus

Fue en el año 1988, sin que el cambio climático fuera un tema primordial en las agendas mundiales cuando Bo Adamson, de la universidad Lund de Suecia y Wolfgang Feist, del Instituto de la Vivienda y el Medio Ambiente de Darmstadt, en Alemania, que sentaron las bases de lo que posteriormente se convertiría en un movimiento urbanístico que a dia de hoy presenta una tendencia en la construcción: la casa pasiva o «passivhaus».

Adamson y Feist buscaban un método de construcción que otorgara a los edificios unos elevados niveles de aislamiento térmico controlando de manera rigurosa las infiltraciones y buscando la máxima calidad del aire en el interior de la vivienda. La ventaja principal consistía en la reducción de la demanda energética de la vivienda. El concepto consistía en una vivienda que funcionara desde el punto de vista bioclimático con las condiciones metereológicas del lugar en el que se construye. De esta manera, no es lo mismo construir una vivienda en el norte de Europa que hacerlo en España. A modo de ejemplo, en la arquitectura mediterránea se pueden ver casas blancas y tejados planos, para hacer frente a un clima de mucho sol y poca agua; en los países nórdicos se construye más en madera y con tejados inclinados.

Casa pasiva de madera

Los 5 Principios Básicos de las Casas Pasivas:

Excelente Aislamiento Térmico

Un muy buen aislamiento de la envolvente es beneficioso tanto en invierno como en verano: las paredes exteriores, la cubierta y la solera deben tener una baja transmitancia térmica.

Dependiendo del clima se debe optimizar el espesor del aislamiento térmico en función del coste y de la mejora de la eficiencia energética.

Ventanas y Puertas de Altas Prestaciones

Los huecos son el «punto débil» de la envolvente, por lo que se debe poner mucha atención en su ubicación durante el diseño del proyecto y en su correcta colocación durante la obra.

Las carpinterías utilizadas tienen muy baja transmitancia térmica y las ventanas son de doble o triple vidrio rellenas de un gas inerte. El vidrio es bajo emisivo para reflejar el calor al interior de la vivienda en invierno y mantenerlo en el exterior durante el verano.

Ausencia de Puentes Térmicos

La transmisión de energía o de calor, no sólo se da en los elementos generales como paredes o techos, sino que también se da en las esquinas, ejes, juntas…Se producen pérdidas o ganancias indeseadas y las temperaturas superficiales en estas zonas suelen ser inferiores a las del resto de la envolvente, pudiendo provocar la aparición de moho.

Se construye sin puentes térmicos:

  • Sin interrumpir la capa de aislamiento
  • Usando materiales con mayores resistencias térmicas si se interrumpe la capa de aislamiento
  • Cuidando las juntas entre elementos constructivos

Medición térmica

Hermeticidad del Aire

En una construcción convencional, las corrientes de aire que se pueden dar a través de ventanas, huecos o grietas provocan incomodidad en el usuario y hasta condensaciones inteiores, particularmente durante los períodos más fríos del año.

En un edificio pasivo o «passivhaus», la envolvente es lo más hermética posible, logrando una eficiencia elevada del sistema de ventilación mecánica. Esto se logra cuidando al máximo la ejecución de las juntas durante la construcción. La hermeticidad del edificio se mide con una prueba de presión, o ensayo de Blower Door, que consiste en crear una diferencia de presión entre el interior y el exterior a través de un ventilador colocado en la puerta principal. Para cumplir el estándar, el resultado debe ser inferior a 0,6 renovaciones de aire por hora en un diferencial de presión de 50 Pa.

Ventilación Mecánica con Recuperación de Calor

En una vivienda las personas y los electrodomésticos generan calor, éste es reaprovechado por el sistema de ventilación, al precalentar el aire limpio entrante antes de expulsar el aire viciado del interior.

La cantidad de energía necesaria para acondicionar los espacios es tan pequeña que la podríamos cubrir con una pequeña estufa sin necesidad de un sistema convencional de radiadores o suelo radiante, con el correspondiente ahorro económico que ello supone.

En un edificio Passivhaus, con un caudal de aire fresco de aproximadamente 1/3 del volumen de los espacios, podemos aportar unos 10 W/m2 de calor y 7 W/m2 de frío en el edificio, fijándose un límite en la demanda de calefacción y de refrigeración de aproximadamente 15 kWh/m2·año

Antoni Barceló Homar